Quien Cuenta su Historia
Tu historia va a convertirse en un libro o en una serie de una plataforma de streaming. ¿Cómo se escribirá? ¿Qué momentos deberían estar presentes? ¿Qué hechos fueron decisivos e influyeron en elecciones y decisiones importantes? ¿Quiénes aparecerán también como parte fundamental de ese recorrido? ¿Y a quién le confiarías esa redacción? ¿Quién podría escribir esa historia en sintonía con el valor de todo lo que has vivido?
Futbolistas de perfiles muy distintos se han dedicado a escribir sobre sus trayectorias. Los textos presentan estilos y enfoques diferentes, pero, en general, sus mensajes se vinculan a la superación, la resiliencia, la dedicación y el aprendizaje. Muchos de estos deportistas ya han visto partes de sus vidas contadas por periodistas, en entrevistas y reportajes. Aun así, eligieron decir algo por sí mismos. Eligieron ser autores, no solo de su propia historia, sino también del texto que la representa.
Ser autor es distinto de responder a preguntas. Es ordenar pensamientos, volver sobre las experiencias, dar sentido a lo vivido. (Quien tenga interés en leer algunas de estas historias encontrará en The Players’ Tribune textos escritos por futbolistas).
Los argumentos para no aventurarse en este ejercicio suelen ser sencillos: “no escribo bien”, “no sé hacer esto”, “no va a quedar bien”, “a nadie le va a interesar”. Pero, si nunca lo has intentado, ¿cómo puedes estar seguro de que no eres capaz? Si existen recuerdos, aprendizajes y vivencias, existe materia para escribir.
El futbolista, desde muy temprano, está expuesto a análisis constantes. Se evalúa no solo su rendimiento técnico, sino también su personalidad, sus emociones y sus decisiones, muchas veces de forma imprecisa y casi siempre marcadas por el sesgo de quien observa. (Este tema formó parte de nuestro texto anterior, “El juego que empieza con el pitido final”).
Escribir sobre uno mismo, contar la propia historia, puede ser una herramienta eficaz de autopercepción y estabilidad. Un ejercicio capaz de generar equilibrio interno frente al torbellino externo que el deportista vive en su día a día. Una actividad enriquecedora, más placentera y menos difícil de lo que parece.
Naturalmente, el nivel competitivo y los resultados de los atletas con experiencia son distintos de los de quienes aún están en etapa de formación o en el inicio de su carrera profesional. Pero la capacidad de reflexionar sobre el propio recorrido no depende de la edad, de la fama ni de los logros. En este juego, todos pueden ocupar su lugar.
Valorar las propias experiencias y dedicarse a comprenderlas es un rasgo diferencial silencioso —y poderoso. Aquí no hay banquillo: se asume la titularidad de la propia historia.
En mfc program, trabajamos el equilibrio del deportista y su alineación con su propio recorrido, fortaleciendo su identidad, su claridad y su posicionamiento dentro y fuera del campo. Si deseas saber más sobre este trabajo, estaremos encantados de compartir más información y conversar contigo sobre ello.
